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…un intento para registrar lo que acontece en la trastienda…

Archivo para la categoría ‘Apuntes antiguos’

Sobre “Apuntes Antiguos”

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En esta categoría iré recopilando algunos de los apuntes que aparecieron en mi antiguo sitio web durante un año aproximadamente. En ellos expreso mi opinión sobre acontecimientos que me llamaron la atención – de ahí la conveniencia de aportar fechas – así como ideas y pensamientos en relación a cuestiones muy diversas.

Si tuviera que volver a escribir algunas de estas notas creo que lo haría de forma muy distinta. El discurrir de la vida lo vuelve a uno más tranquilo y menos absoluto; así, evitaría opinar sobre muchos temas de forma tan sentenciosa y radical. También debo añadir que otros apuntes conservarían su forma ya que parte de mis opiniones se han mantenido al margen del devenir de las cosas. En cualquier caso, he optado por conservar los textos tal y como fueron escritos. Así es como creo que debe ser pues ya lo apuntaba un proverbio árabe: uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Y el caso es que prefiero seguir encadenado.

Nota: pinchando aquí puedes conseguir una versión en PDF de estos apuntes antiguos.

Escrito por Jose

20 de Febrero, 2008 a las 10:25 am

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Bratislava Blues

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Perezoso, el tren avanza entre verdes campos de maiz salpicados por arces, robles y castaños. Una vez más en este trayecto comienza a aminorar su velocidad y los frenos de nuestro vagón chirrían como si fueran a desencajarse. De improviso, entran los soldados por la puerta de atrás y comienzan a pedirnos los pasaportes; en nuestro apartado viaja un individuo de tez morena, ojos vivos y mirada huidiza. Está nervioso por el calor y saca muy rápido su acreditación: el soldado asiente con vehemencia y nos pide las nuestras. Se las mostramos y, un poco receloso, se da la vuelta y continúa con el siguiente compartimento.

Por la ventana se aprecia el puesto de oficiales, las casas y cuarteles de lo que antes era un portón más del telón de acero, la divisoria de dos mundos tan diferentes antaño como hogaño. Y eso a pesar de que poco a poco los miasmas occidentales se están introduciendo de modo subrepticio entre las grietas más frágiles de unas sociedades enormemente curtidas por los rigores, el trabajo y la entrega.

Con el paso de las fronteras las casas cambian su aspecto; ahora tienden más hacia lo práctico y menos a lo decorativo. Aquí no están las cosas para florituras. Poco a poco el tren vuelve a tomar velocidad y cuando está a toda máquina se deja arrastrar por su propia inercia para entrar en la estación central de Bratislava.

Las comparaciones son odiosas, pero en ocasiones resultan pertinentes y, desde el punto de vista de alguien que hace menos de dos horas abandonaba la estación Sur de Viena, también son inevitables. El cuarto de los guardas de la estación se guarece de miradas indiscretas con un hule de plástico renegrido por el tiempo. Intuímos la salida por un cartel en eslovaco hacia el cual todo el pasaje se dirige; vamos allá a ver qué nos pasa por estos lares.

Bratislava es una ciudad hermosa, aunque desde la estación de tren todavía no lo podemos apreciar. Preguntamos infructuosamente a tres personas en inglés por el centro de la ciudad hasta que al fin un chaval joven nos indica la dirección e incluso el autobús que podríamos coger para acortar. Pese al calor tórrido, preferimos caminar para impregnarnos del paisaje urbano y de las gentes de esta otra Europa.

Tras unos 20 minutos llegamos al núcleo de la capital. Junto al palacio presidencial se yerguen edificios modernos que albergan entidades financieras y hoteles. Buscamos alguna calle con encanto y pronto nos introducimos en la zona antigua, con casas de una arquitectura deliciosa, colores agradables, cúpulas solemnes y torres altivas y puntiagudas. Hay un mercadillo en una de las plazas y estamos un buen rato de compras… los precios son increíblemente bajos en relación a España y empiezo a comprender por qué los alemanes y los suecos vienen a nuestro país con asiduidad.

Cuando tengo ocasión, me siento un ratito a tomar un café y a mirar la luz inclinada de la tarde y su reflejo en los colores de las casas. La complejidad de este mosaico, lo intrincado de las callejuelas por las que hemos estado paseando me remite de forma inesperada a pensamientos difusos sobre estas sociedades del Este de Europa, sociedades que todavía no han sido marchitadas por el liberalismo feroz y por esa sensación que tenemos en Occidente de creernos estar en el mejor de los caminos posibles hacia ese crecimiento sostenido, hacia esa libertad duradera, hacia esa justicia infinita, hacia la nueva pax universal…

Nunca podré entender una organización basada únicamente en el control del Estado sobre todas las cosas, más que nada, porque el número de cosas es virtualmente infinito y es imposible su absoluto control. No obstante, defenestrar a Keynes, por ejemplo, y confiar en que la mano invisible corrija todos los desajustes también me parece una falacia, una simplicidad bárbara, un dogma absurdo que hemos mantenido durante demasiado tiempo y que tarde o temprano nos pasará factura.

Perdido en estas disquisiciones volvemos hacia la estación para tomar el tren de vuelta. De camino a Occidente, en la noche veraniega, siento como que regreso de un lugar muy lejano mientras por las ventanillas del viejo tren se suceden las siluetas de árboles, casas y fábricas. La locomotora avanza rápida hacia donde el sol se puso mientras con la mirada perdida pienso cómo es posible que una fina línea hormigonada de miles de kilómetros ha supuesto tanta diferencia.

Escrito por Jose

1 de Augosto, 2005 a las 11:28 am

Carta a un manifestante

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(esta es la versión decente de un correo que le envié a un amigo para explicarle mis motivos por los que no iba a asistir a la manifestación para reivindicar agua que tuvo lugar en Murcia el día 14 de Julio… creo que tiene bastante interés sacarlo en los apuntes, ya que es un tema muy recurrente en las noticias)

Hola amigo.

Sé que esta tarde vas a asistir a la manifestación para pedir más agua del Tajo y que te sorprende mi negativa. Te escribo este correo para exponerte las razones que no me impulsan a asistir y espero que las comprendas.

Cuando afirmas que conoces bien el problema del agua y de la agricultura por tus parientes permíteme que te diga que conoces una visión particular de unas personas muy próximas a ti que tienen una experiencia individual muy respetable, por supuesto. No sé si tus parientes tienen tierras, si tienen agua, si cultivan secano o regadío… La verdad es que no lo sé, pero tampoco viene al caso… es una experiencia de primera mano muy valiosa pero que no puede generalizarse. Para hablar de agua y de agricultura hay que dejarse de tópicos, de diarios como “la verdad”, de consignas políticas y hay que bucear en varios mares que no son nada claros y sí muy intrincados y profundos: 1) la historia, 2) la ley 3) la ciencia del agua: la hidrología y, por último, 4) los hechos.

Mi correo está escrito con ánimo de expresarte mi postura aún a riesgo de cansarte o aburrirte, pero creo que merece la pena intentarlo. Te advierto que no me mueve ninguna motivación política: el político hace lo que puede para mantenerse en el poder e intenta minimizar al máximo sus pérdidas electorales — o maximizar sus ganancias, que es lo mismo. Su lógica es la lógica del voto y siempre se apuntan a la saca que más votos lleva sean “progres” como el PSOE o “fachas” como el PP — aquí en Murcia, la del agua; en Castilla-La-Mancha, la de hundir el trasvase Tajo-Segura; en Aragón, la de no permitir el trasvase del Ebro pero sí que inunden valles pirenaicos con tal de regar lo que sea, aunque sea un desierto como los Monegros que no da ni para comer. Aspiro a que mi argumentación sea casi científica, aséptica y ajena al ruido mediático.

Pero entremos ya en materia; todo empieza con la ley de Aguas de 1985. Esa ley se basa en un principio científico que es “la unidad del ciclo hidrológico” y que tú seguro que conoces bien. Este principio afirma que no es posible distinguir las aguas superficiales de las subterráneas porque conforman una misma realidad — esto es un detalle importantísimo que debes mantener presente — y fluyen por las siguientes venas: los acuíferos en el subsuelo y los cauces — ramblas y ríos — en la superficie. Los cauces están alimentados por acuíferos y los acuíferos están alimentados a su vez por las lluvias y nieves. Los manantiales son las salidas naturales de los acuíferos y éstos existen cuando el acuífero está en equilibrio y goza de buena salud — cuando las entradas coinciden con las salidas, como en la contabilidad de una empresa que marcha más o menos bien.

Pues bien, si la ciencia afirma que no es posible diferenciar estas dos masas de aguas — la subterránea y la superficial — el régimen de propiedad de ambas no podía seguir siendo como el que estaba vigente desde el siglo XIX, donde una asimilación del agua subterránea como si fuera un recurso minero más, implicaba que éstas fueran privadas mientras que las superficiales eran de titularidad pública. Así, en un afán por modernizar la ley y adaptarla a los nuevos conocimientos hidrológicos, la ley de aguas de 1985 demanializó todas las aguas, esto es, las aguas eran a partir de entonces de dominio público.

Esta modificación en la práctica suponía cambiar la titularidad de los pozos privados y que éstos se convirtieran en públicos. Para suavizar esta transición de lo privado a lo público se ideó un sistema concesional: si tú tenías un pozo en una finca antes del año 1986 debías ir a registrarlo en la Confederación correspondiente para que ésta te otorgara una concesión con el fin de explotar el pozo durante un período determinado de años en las mismas condiciones — i.e., sacando la misma cantidad de agua por unidad de tiempo — y para los mismos usos. Si, por el contrario, lo que querías, era abrir un pozo con posterioridad a 1985, lo que tenías que hacer era pedir permiso en la Confederación y que éstos te lo dieran: los técnicos de la confederación te decían dónde pinchar, cuánto extraer y punto.

La situación hidrológica en el año 1985 en la cuenca del Segura no estaba muy boyante y pronto se vio que la demanda existente en 1986 por parte de la agricultura y los usos urbanos excedía las capacidades de la cuenca — aún incluyendo los recursos del Trasvase Tajo-Segura. En este sentido, en el año 1986 se promulga un R.D. Ley — el 3/86 — por el que se prohibe taxativamente la ampliación de cualquier perímetro de regadío en la cuenca del Segura que no estuviera previsto antes de la entrada en vigor de la Ley de Aguas. En otras palabras, se congelan todos los regadíos en el año 1986 y no se permiten nuevas concesiones para usos agrícolas.

Está claro que este R.D. jamás se cumplió y en esto sí estarás conmigo de acuedo. ¿Cuántas hectáreas de nuevos regadíos has visto tú posteriores a 1986? Yo he visto muchas, existe abundante documentación al respecto y varios estudios serios sobre el tema realizados por investigadores de varias instituciones. Lo que se suele utilizar para esto son ortofotografías y toda la tecnología moderna de los SIG.

Pero sigamos… ¿por qué no se cumplió este R.D.? Pues porque era una ley de máximos muy exigente y aplicarla era muy complicado. Algunos motivos por los que la CHS — la agencia que tiene las competencias — no hizo que la ley se cumpliera son:

1) Falta de medios personales, técnicos y financieros.

2) Ausencia de voluntad política: para hacer cumplir esa ley había que ponerse frente a muchos agricultores y propietarios que querían ampliar sus extracciones de agua para regar más superficie. La negativa de la administración hubiera generado una sangría de votos importante. Era una ley impopular.

3) El Tajo-Segura: el trasvase había generado muchas expectativas para nuevos regadíos que sí estaban reconocidos antes del RD 3/86 pero ocurrió que el trasvase trajo menos agua de la prevista. Al venir menos agua de la esperada — una media de 300 hectómetros cúbicos anuales sobre un máximo de 1000 — los que tenían concesiones del trasvase echaron mano de los pozos para regar y la administración no se sentía autorizada moralmente para sancionarlos, ya que esos pozos eran fruto de un error de la propia administración hidrológica: el sobredimensionamiento del Tajo-Segura.

Así pues, se entró en una dinámica de laxitud con respecto a la ley que permitió que en la práctica ésta no se cumpliera — más de 1000 expedientes de denuncia por sondeos ilegales según datos de la CHS. Cada uno iba abriendo sus pozos aquí y allá y tiraron para adelante a ver lo que pasaba. En el mejor de los casos, los pozos se abrían con cierta “lógica” para comunidades amplias de usuarios. En otros, se abrían de cualquier forma y perjudicando los intereses de otros usuarios y esto quizás deba explicártelo aunque seguro que ya lo sabes: si yo abro un pozo en un predio de mi propiedad quizás pienses que esto no afecta a los predios vecinos. Eso es falso. Los acuíferos de los que extraemos agua son amplias esponjas subterráneas que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados y cualquier extracción en un punto afecta al nivel del acuífero que desciende progresivamente. Se entra entonces en una dinámica de depredación — en economía esto está muy estudiado y se llama la “tragedia de los bienes comunes” — y así, si ves que el vecino depreda, ¿no vas a hacer tú lo propio? Y como la administración no ponía coto… pues es como si les das un bosque de hayas a 10 o 12 leñadores y les dices: tirad para adelante y el que corte más madera en menos tiempo más se lleva… ¿tú crees que los leñadores explotarían el bosque de forma racional, haciendo cortas selectivas y respetando los tiempos de regeneración de la biomasa?

Un caso de especial gravedad es el siguiente: la apertura de pozos en el subálveo del Segura. El subálveo de un río es un acuífero asociado al río que está más o menos bajo el cauce de éste y que se encuentra en estrecho equilibrio con el propio río — por ejemplo, el Sinclinal de Calasparra es el subálveo del río en la vega Alta. Si perforamos un pozo en las proximidades del cauce, lo que hacemos es extraer agua del subálveo y, al quitársela al acuífero, el propio río equilibra esta pérdida del acuífero entregándole aguas superficiales — aunque no de forma simultánea, sino amortiguada en el tiempo. Así, al extraer agua de un pozo vecino al río lo que estamos haciendo en la práctica es quitársela directamente al río. Conclusión: lo que estamos haciendo es robando aguas públicas –recuerda que las superficiales eran públicas y pertenecen a las vegas, a esos regantes tradicionales que apenas pueden regar…

Bueno, ya vamos llegando al final de la historia que te resumo más o menos… el tema está en que hay una AUSENCIA DE GESTIÓN DEL PATRIMONIO HIDROLÓGICO. No hay gestión, y al no haber gestión se genera escasez. La escasez está más relacionada con la ausencia de gestión que con la propia sequía. Escúchame amigo… ¿tú crees que aunque vinieran los 400 hectómetros cúbicos del Ebro el problema se iba a solucionar? Deja que me ría por no llorar: si la propia administración cifra en muchos más hectómetros el déficit OFICIAL, que no real de la cuenca… Ni con toda el agua del mundo íbamos a estar contentos aquí en Murcia si no esclarecemos quién tiene derecho a agua y quien no y para qué la queremos.

Hay una frase de Einstein que me encanta y que afirma: los problemas del presente no pueden ser resueltos aplicando la misma lógica con la que fueron creados. Nada más cierto para esta situación; los problemas que tenemos han sido provocados por enfocarlo todo a aumentar la oferta del recurso — del agua — en lugar de gestionar su demanda. Por otro lado están las consideraciones ambientales y económicas que estoy dejando al margen pero que me ocuparían otro correo como éste… quizás otro día.

Ya termino… no te preocupes. Quizás estés pensando que la exposición que te he hecho está muy bien pero es muy teórica y lo que importa es lo que importa, que son las habichuelas, esto es, el dinero. Para bajar a la tierra, te puedo hablar de casos prácticos y de situaciones surrealistas en Bullas, en Caravaca, en Calasparra, donde quieras… Por ejemplo, en Bullas hay un pozo que es el Corral de Comba; el pozo es ilegal, está denunciado ante múltiples instancias por miembros de la CHS, del SEPRONA, del UCOMA, por Ayuntamientos, por nosotros, etc. El pozo extrae agua del acuífero Ponce-Lavia para regar en Mula “los regadíos más eficientes del mundo”, según Cerdá. Pues bien, este pozo deja secos los manantiales que originaban el río Mula, o sea, que para regar 20 kilómetros más abajo, pues se altera el régimen natural de todo un río, se le convierte en un grifo y ya está. Evidentemente, esto es un delito ya que el río preexistía en relación al pozo y uno no puede apropiarse de caudales públicos. Es claro que, además de ser los más eficientes, también son los más depredadores.

Otro caso casi siciliano es la Architana. Es una finca de Moratalla que tiene una pequeña extensión de regadío y una fuente. La finca vecina — el Chopillo — tiene varios pozos abiertos que están también denunciados y siendo investigados por la fiscalía de Madrid y por la OLAF — la Oficina Europea contra el fraude. Estos pozos del Chopillo han secado los manantiales de la Architana y, lo que es todavía más escandaloso, extraen agua directamente del pantano del Cenajo, que son aguas públicas de los regantes de las vegas por lo que están extrayendo aguas públicas impunemente. Las dueñas de la Architana, entre otros afectados, están llevando un proceso judicial contra el Chopillo pero han recibido amenazas, han sufrido un asalto en su propia casa y les han destrozado muebles y amenazado con pintadas: “la próxima vez os quemaremos a vosotras”.

Un último caso: los “lechugueros” del campo de Caravaca. En las zonas altas de Caravaca varios empresarios han comprado fincas y abierto pozos ilegales que extraen cantidades ingentes de agua para regar hortalizas que apenas tienen salida para el mercado — muchas veces se las come el ganado. Los regantes tradicionales han visto como sus fuentes se han secado y ya no pueden regar como antes. ¿Es por la sequía? ¡Y un cuerno! En la actualidad, ARECA (Asociación de Regantes de Caravaca) engloba a más de 3100 regantes que están en pie de guerra contra la administración por consentir esta pérdida de su patrimonio hidrológico. No creo que ellos vayan a la “manifa” de esta tarde; ellos tenían su agua y se la están quitando delante de sus narices sin que nadie haga nada al respecto.

Bueno amigo, siento el rollazo que te he metido… si vas a la manifestación espero que te diviertas y espero que os escuchen y traigan un poquico más de agua del Tajo para salvar los árboles, pero que sepas que no todos los que piden son “buenos agricultores”, ni todos son “pobreticos”, ni todos tienen las manos tan limpias como ese agua que tanto ansían.

Hasta pronto.

P.S. Nada tengo contra los campos de golf, ni contra los resorts, ni contra el desarrollo urbanístico racional y bien planificado… sólo lucho porque se hagan las cosas bien hechas, porque se aplique correctamente la ley… y por poder seguir bebiendo agua de los manantiales y bañándome en los ríos.

Escrito por Jose

17 de Julio, 2005 a las 11:27 am

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Justos por pecadores: el primer plazo de una factura impagable

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A mitad de semana, justo cuando todas las miradas estaban atentas a la escenificación de un paripé más en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el deterioro ambiental, en ese preciso instante en que los Bush + Blair + Berlusconi + Putin + Chirac +… hacían como que les importaba mucho el destino de millones de personas, pues justo entonces fue cuando saltaron las bombas.

Leído este primer párrafo se me puede decir: eres demasiado radical. Es posible. Todos los acontecimientos sobrevenidos durante años y años pueden llevarte a dos salidas: la indiferencia y la radicalidad. Mi pensamiento y mi sentir deambulan entre ambos pareceres aunque tieden a aposentarse en la segunda opción; si me quedara en la primera me sentiría derrotado y vencido.

Conforme las noticias avanzan y la cifra de muertos sube, me pregunto — y os pregunto — en qué se diferencian las 50 y pico muertes de Londres de las que a diario tuvimos noticias durante la guerra en Bagdad. ¿Hablamos de cantidad? Seguro que no, porque entonces las de Bagdad ganan por goleada… Como dicen por mi tierra, se conoce que la calidad de los muertos de Londres es superior y que debemos estar más apenados por los de aquí que por los de allí.

Hasta cierto punto, este argumento es razonable porque la proximidad es un factor más para incrementar la empatía. No en vano, el niño que cada tres segundos muere de diarrea en cualquier país africano es un dato de telediario más que un sentimiento y a las pruebas me remito: si sintiéramos esa muerte como se supone que debemos sentir las de la gente del metro de Londres no podríamos respirar; cada tres segundos un sobresalto mortal es demasiado.

Bueno, quizás me esté pasando de ácido pero pido la indulgencia de los lectores y que no tomen demasiado en serio mis palabras; es verano, hace calor y no pienso con demasiada claridad. Aún así, tampoco es razonable tomar en serio las declaraciones de los grandes líderes, esas palabras altisonantes que atribuyen las causas del terrorismo a la irracionalidad de unos pocos descerebrados. ¿Ustedes se tragan esta explicación tan burda y simple? ¿Ustedes creen que el fanatismo se cultiva por generación espontánea y que Ben Laden aparece de repente en la escena siendo el más malo de los malos? ¡Vamos hombre! Estamos adocenados, dormidos, bien alimentados, hemos visto mucho Independence Day en el que siempre vence el bueno, pero no somos estúpidos.

Si la primera aparición de Blair frente a los periodistas fue para dejar patente su determinación en la lucha contra el mal, más le hubiera valido apretar en la cumbre del G8 para que las reglas injustas del comercio mundial dejasen de empobrecer y hundir en la mierda a más de un continente. Y es que, si de luchar contra el mal se trata, habrá que hacer examen de conciencia y empezar a barrer dentro de nuestra propia casa. Somos especialistas en hacer el mal, no un mal concentrado en el tiempo y el espacio, como el atentado de Londres, sino un mal difuso, dilatado en el espacio y el tiempo, de difícil apreciación y, lo que es todavía más terrible, sin otra justificación que no sea la pecuniaria.

En ocasiones, y el reino animal del que provenimos frecuentemente nos da muestras de ello, la violencia es el aliviadero por el que desagua la desesperación. Quizás deberíamos luchar contra la desesperanza de los pueblos que hemos engullido para evitar esos cauces de muerte y destrucción. El refranero español es sabio y afirma que quien a hierro mata, a hierro muere, aunque al blandir la espada paguen, como siempre, justos por pecadores.

Vivimos una esquizofrenia mundial; de esto no me cabe duda. Confundimos las causas de los problemas, tergiversamos las lecturas y los motivos primeros de las cosas que pasan, priorizamos nimiedades y olvidamos la raíz de la muerte y la angustia; tratamos la vida — de personas, de animales, de plantas — y los sistemas con una simplicidad delirante y afán predatorio. La factura está a la vuelta de la esquina y nadie va a poder pagarla.

Escrito por Jose

10 de Julio, 2005 a las 11:25 am

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